La feminidad del siglo XXI

“El alma humana tiene necesidad de verdad y libertad de expresión” Simone Weil

"Ni cogeré las flores, ni temeré las fieras” Juan de Yepes



Video de la conferencia realizada en las "Jornadas sobre derecho de familia y mujer", organizadas por el Concello de Marín.


Estamos a las puertas de una sociedad enteramente nueva en la que los vínculos primarios y los eróticos habrán dejado de constituir el caldo en el que se construye la comunidad horizontal. Una sociedad de infra-sujetos que, como los esclavos del mundo clásico, no tendrán familia, ni compromisos estables, ni lazos de sangre y de amor.

El capitalismo que viene es incompatible con la familia, requiere de grandes masas de trabajadores y sobre todo trabajadoras  completamente deshumanizados. Entender el pasado de la familia, comprender su presente y pensar su futuro es completamente necesario en nuestros días.

PODER Y GÉNERO

He recibido de un amigo este artículo que comparto.


PODER Y GÉNERO

Esteban Vidal

 

En la actualidad la cuestión de género ha sido polemizada con una clara intencionalidad política que tiene su origen en las instituciones del Estado y del gran capitalismo. Lo definitorio del debate que se ha generado en torno a esta cuestión es, en líneas generales, haberle atribuido al hombre el patrimonio exclusivo del poder, del autoritarismo en todas sus formas y de la violencia organizada, especialmente contra las mujeres. La historia de la humanidad demuestra algo muy distinto: el poder es patrimonio tanto de hombres como de mujeres, al igual que la violencia que se utiliza para ejercerlo.

Este discurso ha servido tanto para victimizar a la mujer como para atribuirle una superioridad moral en relación al hombre. En torno a esto se ha afirmado en no pocas ocasiones que un mundo gobernado por mujeres sería mucho mejor, pacífico, justo y feliz. Pero la historia es bastante terca y apunta en una dirección muy distinta. A diferencia de lo que muchas veces se ha creído la guerra, como acto de máxima violencia concebible, no ha sido hecha y organizada exclusivamente por hombres sino que por el contrario, en no pocas ocasiones, han sido también las mujeres las que la han hecho.

LA APOLOGÍA DE LA LACTANCIA EN EL ROMÁNICO

LA APOLOGÍA DE LA LACTANCIA
EN EL ROMÁNICO

Lloyd de Mause en su “Historia de la Infancia”  habla de la “revolución de la lactancia” en la Edad Media europea. La mortalidad infantil tuvo una gran disminución no solo porque el mejor alimento para el bebé es la leche materna sino por los vínculos tan intensos que se construyen en ese acto.
El acto de comer es, desde que nacemos, un acto ligado a la vida afectiva, al amor, las relaciones y a las necesidades superiores de la naturaleza humana.
El arte románico, que tiene un fuerte componente de exaltación de la corporalidad y de la sexualidad humana, también hace una intensa alabanza de la lactancia. Es de tal dimensión ese elogio que en muchos casos es el propio dios el que aparece mamando de su madre.
Es el caso de esta Virgen de Ansemil, pequeña localidad de 50 habitantes próxima a Pontevedra. En ese lugar hubo en el siglo IX o X un monasterio dúplice, de monjas y monjes, que seguramente fue antes monasterio familiar, un sistema monacal cuyo origen se remonta a la Alta Edad Media y del que tenemos referencias muy imprecisas pues solo conservamos su memoria por los escritos de sus críticos.





Desde el corazón


Desde el corazón

Un amigo me envía este escrito que habla de la construcción de su identidad y su masculinidad desde el conflicto, el enfrentamiento y el amor. Me parece importante no olvidar la parte reflexiva de nuestra auto-construcción, el conocimiento de los acontecimientos históricos que constituyen nuestra biografía pero también me lo parece recuperar esa otra parte del corazón, de los sentimientos y movimientos profundos del alma, de los momentos que van poniendo hitos vitales que nos marcan para siempre.
Las masculinidad ha sido acosada por proyectos terribles que separaron a los hombres de la crianza, del amor, de la ternura… y de las mujeres y las criaturas, y a las mujeres las separaron del mundo grande y complejo de fuera de los muros del hogar, de la lucha y la dureza de la vida, de la aventura y el peligro que supone tomar en las propias manos el futuro y la historia. Todos quedaron mutilados, todos disminuidos e incapacitados para enfrentarse al poder. Ni la feminidad ni la masculinidad podían construirse intensas y fecundas.
La historia del franquismo es la historia de las madres, los padres y los hijos que no podían encontrarse entre sí, que estaban inevitablemente separados por invisibles murallas de silencio, de incomprensión, de jornadas de trabajo embrutecedor en la fábrica, jornadas de trabajo embrutecedor en la casa y soledad.

YO NO SIGO A ALICIA MURILLO NI A BEATRIZ GIMENO

YO NO SIGO A ALICIA MURILLO NI A BEATRIZ GIMENO

En una ocasión leí algo de cada una de ellas y también vi un video, lo reconozco, pero decidí que nunca más abriría un enlace que me llevara a sus textos ni a sus audiovisuales. No deseo criticar sus ideas, me parece un ejercicio inútil, en última instancia ellas son libres para vomitar sus exabruptos y yo para ignorarlos.
La creación de estas figuras mediáticas es posible porque, desgraciadamente, en nuestra sociedad muchos ganan fama por sus excesos, mal gusto, brutalidad o capacidad para escandalizar. La telebasura sabe mucho de eso y nos llena las salas de estar de personajes cada día más grotescos, soeces y mostrencos, han observado que eso vende, cuanto más inmundicia e impertinencias, más grosería y descortesía hacia los demás se vierta, más audiencia tiene un programa.
En el arte de la publicidad se entiende que para captar la atención del público hay que golpear la conciencia con imágenes o ideas impactantes, no importa que sean bellas o espantosas, que sean verdaderas o falsas, basta con que sean perturbadoras, que consigan atrapar al comprador, que se apoderen de su conciencia. Por eso los excesos de estas mujeres me parecen formas de vender su imagen siguiendo las reglas del mercado.

MUJERES Y MUJERES

MUJERES Y MUJERES

La semana pasada unas declaraciones de la presidenta del Círculo de Empresarios (y empresarias) han abierto polémica en numerosos medios y en las redes sociales.
Mónica Oriol planteó, con una claridad obscena, lo que todos sabemos, que los empresarios (y empresarias) prefieren mujeres estériles, que la maternidad no está bien vista en el mundo laboral y que, a la hora de contratar, prefieren mujeres que no vayan a tener hijos.
No negaré la escandalosa desvergüenza de las palabras de esta mujer del poder, pero no quiero sumarme al coro de los críticos que censuran su sinceridad pero se limitan a esparcir humo que impide comprender su significado.
Es evidente que el trabajo bajo el sistema capitalista, sea éste privado o público (de Estado), es incompatible con la libertad para la maternidad, y por ende de la paternidad.  Las mujeres estamos sometidas, los hombres también (por sí mismos y a través de nosotras) a la regulación externa de nuestras decisiones reproductivas y la presión del mundo laboral es tal vez uno de los mecanismos más eficaces para imponer la biopolítica del poder que hoy, en el Estado español, consiste en limitar el número de hijos por mujer y reducirlo casi a cero, al menos entre las mujeres del pueblo. Esta norma no rige para Mónica Oriol, que tiene seis hijos, ni para las que son de de su clase.